Vivaldi Obra Sacra
Cantabile
    
        GLORIA (RV 589)
    01 Gloria in Excelsis
    02 Et in Terra Pax
    03 Laudamus Te
    04 Gratias Animus Tibi
    05 Domine Deus
    06 Domine Fili Unigenite
    07 Domine Deus, Agnus Dei
    08 Qui Tollis Peccata Mundi
    09 Qui Sedes ad Dexteram Patris
    10 Quoniam Tu Solus Sanctus-Cum Sancto Spiritu

        MAGNIFICAT (RV 610)
    11 Magnificat
    12 Et Exultavit
    13 Et Misericordia
    14 Fecit Potentiam
    15 Deposuit Potentes
    16 Esurientes
    17 Suscepit Israel
    18 Sicut Locutus
    19 Gloria

        BEATUS VIR (RV 598)
    20 Beatus Vir
NOTAS AL PROGAMA

D. José López-Calo

El autor y su obra 

	Antonio Vivaldi (Venecia, 1678 - Viena, 1741) era hijo de un violinista profesional, que fue también, a lo que parece, quien le enseñó la técnica y estética del instrumento; en septiembre de 1703 fue nombrado profesor de violín en el Ospedale della Pietà (un orfanotrofio para niñas huérfanas o abandonadas, en el que se cultivaba intensamente la música); en 1707 comenzó a sustituir al “maestro del coro” Francesco Gasparini, una de cuyas principales ocupaciones era la de componer música sagrada para las funciones litúrgicas y que por entonces tuvo que pedir frecuentes licencias por enfermo, teniendo que dejar, poco después, el cargo, que pasó a Vivaldi.
	Prolífico compositor de óperas —compuso unas cincuenta—, viajó frecuentemente, y no sólo por Italia, sino también a Viena, y parece que también a otras ciudades europeas, para montarlas y dirigirlas; y en Viena, en uno de estos viajes, le sorprendió la muerte mientras estaba representando algunas en los teatros de la capital imperial.
	Pero su gran obra es la instrumental: sonatas, conciertos, etc., para las más diversas agrupaciones instrumentales y para los más variados instrumentos solistas, que las pupilas del Ospedale interpretaban en las “academias” que la Institución ofrecía, casi cada semana, a los patronos de la misma y que eran muy estimadas en la ciudad. 
	Dotado de una inspiración asombrosamente fecunda y de una técnica solidísima, produjo centenares de obras de exquisita factura y notable belleza y perfección; de tal manera, que el mismo Bach adaptó varias de ellas, que, por mucho tiempo, se creían propias del gran compositor alemán, hasta que se descubrieron los originales vivaldianos.
	Y sin embargo tras su muerte cayó inmediatamente en el olvido más absoluto, hasta que, hacia 1880, comenzó a conocerse de nuevo, a apreciarse, su obra, hecho que se aumentó, de forma definitiva, al conseguir los estudiosos italianos Luigi Torri y Alberto Gentili encontrar, y recuperar, entre 1926 y 1930, los más de 30 volúmenes originales de las obras de este gran compositor, que rápidamente se convirtió en uno de los más excelsos representantes del “barroco musical”, y no solamente del italiano, sino del europeo y universal.

La música litúrgica de Vivaldi

	Compuso poca, al menos relativamente, si bien tiene un buen número de motetes solísticos y de oratorios. Para las misas compuso pocas partes sueltas, y, en todo caso, ninguna misa cíclica y completa; en cambio, tiene numerosas composiciones —salmos, magníficats, himnos...— para las vísperas.
	Tres de estas composiciones se incluyen en el presente disco, y constituyen una perfecta muestra de la gran inspiración y sólida técnica de su autor. Se trata de lo que luego se llamó “estilo sinfónico-vocal” de la música religiosa, que pronto desembocaría en las impresionantes obras de Haydn y Mozart. Se ha definido frecuentemente a esta música como deudora en exceso a la ópera, y, por tanto, como profanizante. Desde un determinado punto de vista es una acusación justificada, pues es cierto que esta música dista mucho de la íntima e intensa religiosidad del canto gregoriano o de la polifonía del siglo XVI; pero, por otro lado, tiene también notables valores positivos y, desde luego, es del todo diferente de la música de las óperas, en concreto de las del propio Vivaldi, lo mismo que sucede con la música religiosa de Mozart y la de sus óperas, y aun se encuentra igualmente en Rossini, Donizetti y Verdi.
	Vivaldi no solía datar sus obras, por lo que no se conoce la fecha exacta de composición de las tres que integran el presente disco. Pero hay buenos motivos para pensar que el Gloria que se interpreta en primer lugar fue compuesto en 1708, con ocasión de la visita del rey Federico IV de Dinamarca al Ospedale della Pietà, pues en aquel momento Vivaldi estaba sustituyendo al maestro Gasparini, y la música que se interpretó con ocasión de la visita de tan ilustre huésped corrió enteramente a cargo de Vivaldi; de hecho, cuando, en 1712, publicó en Amsterdam sus doce sonatas del opus II se las dedicó al monarca, sin duda en recuerdo de su visita al Ospedale en 1708. No se conoce, en cambio, en modo alguno, la fecha de composición del salmo y del magníficat que también se incluyen en el presente disco.