Así fue el #Cantabileando2016: Austria (Día 2)

Después de un primer día intenso, nos levantamos temprano para vivir nuestro segundo día en Altenburg. Un desayuno potente en el impresionante comedor de la Abadía nos hacía sentir como verdaderos reyes, pero había que trabajar, porque ese día tendríamos nuestro primer concierto, así que a las 9.00 ya estábamos ensayando en la iglesia de la abadía para poder cantar primero en la misa y después ofrecer el concierto, tal como estaba anunciado en su web y en los medios locales.

Cantar con un órgano como el de la Abadía de Altenburg construido por Anton-Pfliegler en 1773 nos preparaba para la joya con la que nos encontraríamos en la Peterskirche de Viena, pero Alberto se adaptó a los dos como si hubiera tocado en ellos toda la vida. Así que con un instrumento así, nosotros teníamos que estar a la altura.

La iglesia se llenó de gente para la misa y para el concierto posterior, y  a pesar del viaje del día anterior, todo salió al gusto de nuestro director, y lo que es mejor, al gusto del público que se puso en pie al final de concierto para aplaudirnos durante unos minutos.

Entre el público también se encontraban los Niños cantores de Altenburg con los que pudimos compartir un día estupendo, con barbacoa, tarde de juegos  y una visita por el resto de partes de la Abadía que aún no conocíamos, como el antiguo monasterio medieval que hay justo debajo de la actual abadía,  la zona de los apartamentos imperiales, en el ala donde ahora viven los niños cantores  ¡Impresionante!

El día se acababa con una cena en horario austríaco ( ¡a las seis de la tarde!) para poder irnos pronto ¿a descansar? y estar con las voces perfectas en  el concierto del día siguiente. Pero eso os lo contaremos en el siguiente post.

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